Hoy celebramos sus juegos y su imaginación. Recordemos que cada niño y niña es único, y que su infancia merece respeto, cuidado y libertad para crecer a su ritmo. Acompañarlos no es solo un acto de amor, también es un acto de justicia. Que siempre haya espacio para su curiosidad, sus sueños… y su voz.
