El 79 % de los autistas tiene algún problema de salud mental.
Aproximadamente el 84% de autistas presenta alguna forma de depresión.
La mitad de adultos autistas presenta cuadros depresivos.
Los adultos autistas sin discapacidad intelectual tienen hasta 9 veces más posibilidades de riesgo suicida en comparación con la población general.
Los adultos autistas con discapacidad intelectual tienen hasta 40 veces más posibilidades de morir prematuramente por alguna condición neurológica (sobre todo epilepsia), respecto de la población general.
La posibilidad de trastorno de estrés postraumático es 10 veces mayor en el autismo que en la población general.
Producto de lo anterior, significativamente, la esperanza de vida en el autismo se reduce en 30 años respecto de la población en general.

Cifras. A nivel mundial la desidia de los gobiernos ante los problemas de la población autista es evidente. En el terreno de la salud mental, la indiferencia se traduce en números alarmantes. Sin apoyos ni ajustes razonables en sus entornos; sin acceso a la salud, educación y empleo dignos; sin apoyo psicológico capacitado, debemos re-plantearnos las metas de acción.
Este 10 de octubre exijamos el derecho a la salud mental (no favor) que le corresponde a los autistas. Como a todo ciudadano.
Estos números reflejan la matemática capacitista cuando distribuye el bienestar.

Los autistas serán números en rojo mientras sean cifras. Póngales un rostro, uno familiar. Acaso algo quiera cambiar.

Escrito por: Ernesto Reaño / Director de EITA

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