Las personas autistas somos mucho más que la suma de nuestros rasgos. Somos personas con pensamiento, imaginación y gustos. Asimismo, somos personas con limitaciones, necesidades y desafíos internos. No importa cuáles sean nuestras necesidades de apoyo, no dejamos de tener humanidad.

Cuando nos enfrentemos a los debates sobre cómo definir el concepto de “discapacidad” y cómo enfocar las necesidades de apoyo, siempre hemos de recordar que hablamos de seres humanos. Esto implica respeto a su integridad física y mental, tener en cuenta su dignidad y siempre ir a por su bienestar, entre otras. Solo así, podemos tener la seguridad de que se trata de genuina ayuda, una fructífera.

Estamos poniendo nuestra parte en ello. Pero necesitamos, al menos, un consenso en esta parte. Cualquier ayuda tiene que considerar que somos más que los rasgos propios del autismo. Con esa perspectiva, confío en que lograremos resultados muy interesantes.

Escrito por: Mario Puga / Activista en EITA

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