A lo largo de mi experiencia trabajando con mujeres y diversidades autistas, he identificado que han estado en diversas situaciones en las que han sido vulneradas e invalidadas a lo largo de su vida; frente a ello, aparece como respuesta de afrontamiento la disociación, que es tan mal vista desde un modelo médico, que patologiza diversos estilos de afrontamiento que no son considerados “funcionales”. Sin embargo, hay que tener en cuenta que finalmente esta respuesta del cuerpo es muy sabia, frente a situaciones de adversidad en la etapa temprana del desarrollo, es lo que les ha permitido sobrevivir.

Es por eso que una aproximación salutogénica en la intervención, nos va a permitir comprender el trauma, no como una patología, sino como una respuesta del cuerpo que sucede como resultado a un evento adverso para la persona. Es por eso, que antes de trabajar técnicas de anclaje o “grounding” hay que enseñar a lxs sobrevivientes sobre la regulación fisiológica, ayudarles a construir narrativas que les permita enfocarse en sus capacidades y recursos, para que de este modo, se encuentren preparadas para poder hacerle frente a diferentes situaciones, en las que tal vez por ahora el cuerpo tome la ruta de disociar.

Escrito por: Marie Saldaña / Psicóloga en EITA
@psicologa.andreamesros

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