El 13 de enero se conmemora el día mundial de lucha contra la depresión. Hablamos de uno de los trastornos psicológicos más frecuentes a nivel mundial, hablamos de un malestar fuertemente presente en el Perú (7% de la población, un 10% en mujeres y un 3% en varones) y en el resto del mundo. De más está señalar las graves consecuencias de la depresión, particularmente el suicidio. Se trata de un grave problema mundial de salud mental que requiere de toda nuestra atención.

Por ello, no podremos genuinamente abordar el problema psicológico de la depresión si no lo enfocamos como un problema también social. Por un lado, ante unas estructuras sociales y una forma de vida altamente estresantes, que parecen condenar a mucha gente a ser “descartada” o ser considerada “inadecuada” o “sin dignidad”. Por otro lado, tal abordaje necesita venir con iniciativas claras con respecto a la salud mental de las personas que viven en el Perú y a no seguir considerando la salud mental como un tema accesorio o poco relevante.

Y es un grave problema para las personas autistas. De acuerdo con investigaciones recientes, las personas autistas pueden verse más propensa a sufrir de depresión y otros malestares psicológicos. Esto podría deberse a la peculiar neurología autista y a cómo se interpretan las emociones; las investigaciones aún continúan para saberlo con seguridad. También recordemos que factores sociales, como el bullying y la inestabilidad económica y social, ya disparadores de depresión entre las personas neurotípicas, pueden resultar particularmente chocantes para una comunidad vulnerable como la autista.

Al no contar con cifras claras sobre el autismo en el Perú, solo podemos especular la magnitud de cómo la depresión afecta a quienes integran la comunidad autista en nuestro país. No obstante, dadas muchas circunstancias notorias en la sociedad como detonantes de esta, podemos prepararnos para una realidad bastante desalentadora.

De poco servirá que, finalmente, contemos con herramientas diseñadas para tratar la depresión en personas autistas si vivimos frente a la desidia de agentes estatales en salud mental o si vivimos en medio de una mentalidad que sigue considerado la población autista “descartable” o “inútil” hasta que se demuestre lo contrario. Una vez más, no bastará con el fundamental aporte psicológico y neurológico, se necesitará un trabajo a todo nivel.

Desde EITA, como equipo, nos comprometemos a fomentar y llevar a cabo tal trabajo, a favor de las personas autistas. No somos ajenos al doloroso problema de la depresión, y sabemos, de primera mano, el daño que pueda causar. Por ello, reafirmamos nuestro compromiso con la comunidad y con quienes buscan nuestro apoyo para sobrellevar este y otros problemas de nuestros tiempos.

Mario Augusto Puga Valera (redactor, traductor y asistente de EITA)

Referencias

Vega Dienstmaier, Johann. La depresión: un enfoque general para los profesionales de la salud. Fondo Editorial UPCH, 2018.

Weinstock, Cheryl Platzman. «The Deep Emotional Ties between Depression and Autism». Spectrum: Autism Research News, 31 de julio de 2019, https://www.spectrumnews.org/features/deep-dive/the-deep-emotional-ties-between-depression-and-autism/.

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