Solomon, Andrew (2014) Lejos del árbol. (Reseña)

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El libro nos ofrece una visión sobre la paternidad, lo filial, esencialmente, y sobre su relación hacia los “extremos” con los que el azar puede encontrarla.

¿Qué es ser padre y quién es, finalmente el hijo frente a la diversidad? Solomon explora esta pregunta en la relación paterno – filial frente a condiciones donde el procesamiento mental es diferente (Síndrome de Down, Autismo, Esquizofrenia, mentes “prodigiosas”), donde la relación física parece poner barreras (enanismo, sordera, discapacidades en general), desde el género y su elección (transgénero), desde lo no deseado (violación), desde los límites de la justicia (el crimen).

¿Cuál es el hilo conductor entre tener un hijo sordo, autista, esquizofrénico, “genio”, enano, “discapacitado”, transexual, nacido de una violación, criminal? La diversidad y el llamado a considerar que estos casos que creemos “desviados” de la norma, de lo que consideramos “normal”, son ejemplos, más bien, no de limitaciones sino de posibilidades de explorar nuestra humanidad. Cada uno de los ejemplos analizados en este libro suponen un desafío a la imagen mental que el padre puede tener sobre su hijo, imagen inserta mucho antes del nacimiento. El niño “ideal”, aquel que tendrá las virtudes y el devenir que aspiramos, que logrará o realizará nuestras metas truncas o inconclusas, proyección de nuestros deseos frente a un hijo que, en realidad, no existe. No más allá de nuestra imaginación y de nuestra idealización. La idea de poner casos aparente extremos no tiene otro objetivo que demostrar la extrañeza que une toda relación entre padres e hijos, más allá de supuestos “amores incondicionales” que este vínculo, se cree comúnmente, otorga por el simple hecho sanguíneo.

Ser padre es reconocerse extraño a los ojos del hijo para quien también lo somos. Y desde este extrañamiento comprender la realidad: ni el padre del ensueño ni el hijo soñado. Sujetos reales que buscan comprenderse ya no desde la imaginación y el anhelo, ya no desde el molde donde cada uno debería calzar, incluso por fuerza y forzado, sino desde la vida y desde su realidad. La difícil apuesta de ver al otro tal cuál es e intentar construir puentes desde nuestra “imperfección” compartida que no es otra cosa que la posibilidad del descubrimiento de un ser al cual nuestros sueños nos impiden conocer. Y de la persona viva, en su singularidad, que estamos despreciando reconocer. En todas las dimensiones, en cada historia de padres e hijos.

Ernesto Reaño.

 

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