Sobre la representación en los medios

A raíz de películas como Black Panther y la llegada de personajes multiétnicos o femeninos a franquicias ya establecidas, como sucedió con las nuevas entregas de Star Wars, se ha comentado mucho sobre el rol de la representación de múltiples grupos humanos en los medios masivos e comunicación. Y es un tema que siempre vale la pena tomarse en cuenta. Nos guste o no, el ver a personajes del cine o la televisión que comparten su origen étnico, rasgos físicos, problemas y demás resulta más importante de lo que usualmente creeríamos, al punto de que merece ser analizado.

Como lo menciona un artículo de Lauren Washington, la idea de los medios y del entretenimiento es reflejar a las sociedades en su totalidad, mas esto no ocurre por diversas formas internalizadas de discriminación, así como el uso recurrente de estereotipos. Y se vuelve particularmente perjudicial cuando tal exclusión y uso de estereotipos se vuelve la forma principal con la que mucha gente conoce a esos grupos “diferentes”. Una forma de lograr cambiar tal realidad consiste en permitir que quienes crean las historias y quienes las dirigen o forman parte del elenco pertenezcan a dichos grupos, quienes puedan tener una mejor perspectiva de tales aspectos de la sociedad (se cita el éxito de Black Panther como un caso positivo de tal esfuerzo por la inclusión).

Y eso nos lleva al caso de las comunidades autista en el mundo. ¿Qué representaciones adecuadas de dicha comunidad tenemos hoy en día? Más todavía, cuando consideramos uno de los intentos más recientes por mostrar el mundo del autismo, la película Music de la cantante Sia.

En dicho caso, la crítica no se hizo esperar: la representación del autismo en Music es muy deficiente hasta el punto de lo ofensivo. No solo por el hecho de que no se contó con una actriz autista, sino también, por el hecho de que se nota la ausencia de consultoría apropiada sobre cómo retratar el autismo. Por tal motivo, fracasó como puesta en escena de la condición: la protagonista autista termina siendo un vehículo para que otros personajes se desarrollan o como un pretexto para mostrar coreografías y música en la pantalla. Y eso si dejamos de lado la muy desafortunada forma en que muestra las restricciones físicas hacia personas autistas por colapsos emocionales).

Contrástese con el corto animado de Pixar, Loop (disponible en Disney+). Dicho cortometraje nos muestra a una joven autista no hablante de forma realista y sin exageraciones, así como nos da una idea de cómo se siente una sobrecarga emocional. En poco tiempo, logra lo que un largometraje decía querer obtener. Definitivamente, se trata de un paso en la dirección correcta.

Todavía queda un larguísimo camino por recorrer. Y seguirá la lucha constante por una representación adecuada de la condición autista en los medios de comunicación y entretenimiento. Pero, como pasó con otros grupos dejados de lado en el pasado, se puede lograr. Confiamos en que no pasará mucho para ver a la comunidad autista más y mejor representada. Esperamos, con ansias, tal momento.

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