Sobre eventos dolorosos en esta pandemia

Durante toda esta crisis sanitaria, hemos visto mucha gente que infringía el aislamiento social obligatorio, con toda clase de consecuencias, algunas de estas muy graves. Como persona autista, necesito mencionar varios aspectos que me llaman la atención de tales situaciones:

  1. Asombra cómo se antepone la necesidad de festejar en grupo frente a preservar la salud del resto. Resulta chocante cómo las advertencias sobre riesgos de contagio (advertencias que, tristemente, sí se cumplieron) no disminuyeron esas ganas de arriesgarse.
  2. Uno de los pretextos usuales resulta “tengo que socializar”, “necesito mi vida social” y demás. Tal pretexto parece no tomar en cuenta la gravísima emergencia sanitaria y, no olvidemos, formas alternativas de socializar vía las nuevas tecnologías.
  3. Muchísimos aspectos de la sociedad neurotípica y de cómo socializamos tienen que cambiar urgentemente. La presente pandemia ha demostrado el fracaso absoluto de nuestras formas de socialización antes de tal emergencia.

Como persona autista, no puedo esperar a que vengan tales cambios a nuestra concepción de la vida social y del cumplimiento de reglas. No podemos esperar a un montón de cambios sociales, de los que valdría la pena hablar en otra ocasión.

Mientras tanto, de parte de EITA, solo puedo rogar para que nuestro amable público mantenga la necesaria responsabilidad que sigue manteniendo hasta el momento y que no olvide la gravedad de la presente situación. Saldremos de esta, y necesitamos ya dar el ejemplo para hoy y para el futuro.

Mario Augusto Puga Valera

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