Comentario sobre el Día mundial de la salud mental

Este 10 de octubre, conmemoramos el Día mundial de la salud mental. Buena parte de tal conmemoración consiste en repensar tal aspecto de nuestra salud y darle, como mínimo, igual importancia y prioridad que a la salud física. Asimismo, nos recuerda las deudas pendientes en materia de salud pública con respecto a los tratamientos de la mente y a la imperiosa necesidad de eliminar prejuicios en la materia.

En lo que respecta al movimiento de la neurodiversidad, tenemos que resaltar el hecho de que no logrará sus objetivos mientras los mencionados prejuicios sobre salud mental persistan y mientras se siga postergando o abandonado tratamientos en dicha materia. De una nueva perspectiva sobre salud mental depende el bienestar, en el presente y a futuro, de las personas autistas.

Y no solo hablamos de la psicoterapia o terapias de aprendizaje. Se trata de entender cómo funcionan los seres humanos, de adquirir hábitos necesarios para coexistir en sociedad (paciencia, humildad, asertividad, etc.) y de comprender las particularidades humanas. Por este motivo, afirmamos que el triunfo de la neurodiversidad requerirá un inmenso cambio actitudinal y estructural: pasará por dejar de ver las peculiaridades del espectro autista como una excepción y considerarlas un aspecto propio de la experiencia humana, el cual debe ser enfocado con tranquilidad y comprensión.

Por tal motivo, buscamos la reivindicación total de la salud mental, para tener una mejor forma de vida y para cumplir con nuestra misión de aceptar el autismo en la sociedad. Confiamos en respuestas positivas a nuestro llamado.

Mario Augusto Puga Valera

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