Sensorialidad en el espectro autista

Las personas autistas procesan el mundo de manera diferente, sus sistemas sensoriales son híper o hipo sensibles ante los estímulos del entorno (en comparación al tipo de procesamiento neurotípico), de allí que su percepción del mundo sea distinta.

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Foto de Digital Buggu tomada de Pexels

La mente autista está preparada para procesar en detalles, su conceptualización del mundo construye los objetos de las partes al todo y no del todo a las partes como los neurotípicos. Además está altamente especializada para sistematizar información en torno a sus intereses, por ello sus necesidades comunicativas son distintas, en muchos casos buscan sólo conectividad con el entorno (si sus intereses no aparecen en escena), tal como lo afirmamos en nuestra teoría de la electronalidad.

Nuestra conducta es la expresión de nuestra cognición. Si alguien percibe la realidad de manera diferente y su mente se focaliza de otra forma a la estándar, su comportamiento será distinto. Diferentes también las formas adaptativas que sean necesarias para existir en el mundo.

Definir las conductas que debería tener una persona autista en base a las neurotípicas no sólo es un error sino es cruel sino ajeno a la ética y a los derechos fundamentales.

Si no entendemos la percepción y cognición autista, el ejercicio que se haga para desaparecer ciertas conductas “inadecuadas” será una tortura, será vivida en la persona como una negación de su derecho a existir.

Al entender el funcionamiento de la mente autista, al escuchar lo que necesitan las personas autistas sabremos qué conductas les son necesarias para su propia regulación al entorno. Y podremos ofrecerles de manera adecuada, dentro de la empatía, la ética y el respeto, herramientas para que puedan adaptarse al mundo neurotípico, conviviendo con nosotros sin avasallarlos.

Ernesto Reaño

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