¿Por qué me gusta convivir con autistas? (Ernesto Reaño)

Un corto testimonio de la experiencia en EITA de cómo resulta trabajar con personas en el espectro.

La mayor parte del día, unas 9 horas aproximadamente, interactúo con personas autistas, ya sea en sesiones o porque trabajan conmigo en EITA (Fran Riba, por ejemplo, quien es coordinador y mi mano derecha).

  1. No hay conversaciones obligadas ni a nadie le molestan los silencios.
  2. Cada quien se concentra en sus tareas y si hay algo que compartir lo hace espontáneamente.
  3. Al compartir intereses se hace en base a la pasión que se tiene por ellos, sin importar ninguna noción de estatus académico, edad, género, etc.
  4. Se colabora sin desconfianza (lo cual es un problema en el mundo neurotípico, ciertamente).
  5. Se puede ser uno mismo sin ser juzgado.
  6. La amistad se preserva y mejora al estar basada en la franqueza.

Puedo seguir enumerando muchas más. El contacto con la neurodivergencia nos hace redescubrir la grandeza, amplitud y mejora de lo humano.

Ernesto Reaño

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *