Ocio y tiempo libre en el Asperger

Una colega me pregunta “¿por qué, pese a estar interesados en realizar varias actividades, les cuesta tanto a los chicos Asperger hacerlas?”

Una primera respuesta sería la dificultad que tendrían para planificar, esto, en consonancia con la teoría de la disfunción ejecutiva.

Las funciones ejecutivas, tal como las definiese Fuster,  son aquellas que nos permiten planear, iniciar acciones, monitorear las tareas que realizamos para hacerlas adecuadamente. Tienen una estrecha vinculación con el lóbulo frontal y se presume que en el Autismo/Asperger hay un daño o deterioro en su desempeño.

Se considera, así, que no pueden realizar las actividades deseadas por ellos, los fines de semana, por ejemplo, justamente porque hay una dificultad en la capacidad de planificar: quieren hacer un plan de salida pero fallan en la forma de organizarlo para que pueda realizarse.

Además, la percepción del tiempo es diferente en las personas Autistas/Asperger y no está mediada por las urgencias horarias neurotípicas. De allí las constantes quejas que obtienen del mundo: el tiempo que demoran en bañarse, comer, vestirse, etc. Si tengo una percepción laxa del tiempo es probable que no me alcance, por más entusiasmo que la tarea programada me cause.

Particularmente, el explicar por qué las personas Asperger tienen dificultades en aprovechar sus instantes de ocio y tiempo libre a través de la teoría de la disfunción ejecutiva tiene una falla de base: la negatividad del hecho, asumir que no planifican porque tienen mal algo que deberían de tener bien (el circuito de los lóbulos frontales que permiten el planeamiento), en lugar de preguntarse qué tienen de diferente que hace que estas demandas sociales, estas expectativas del entorno neurotípico no puedan ser satisfechas.

La clave, como nos muestra Baron-Cohen, se explica no desde la negatividad de la disfunción sino desde la admirable capacidad de sistematizar que poseen. Para poder sistematizar información de manera superior a la media neurotípica, sus cerebros deben estar preparados para híper focalizar en las cosas que les interesan y centrarse en detalles.

Las personas Autistas/Asperger no son “multitasking”, no pueden pasar de una tarea a otra con la flexibilidad esperada. Planificar al modo neurotípico requiere saltar de un tema a otro, presuponiendo diversos escenarios y contextos. Planificar es parte de nuestra cognición social asociada al saber del mundo y en el Autismo/Asperger prima el saber enciclopédico.

Entonces, una persona Asperger enfrentada a un fin de semana, carente de las estructuras precisas del día a día, se encuentra frente a un magma de tiempo indefinido donde su necesidad de predictibilidad hará que se enfoque, que sistematice sobre lo que le interese específicamente.

Si queremos que haga un plan debemos enseñarle a hacer uno, no esperar el auxilio de la intuición social. Como no debemos esperar que desarrolle nuestro sistema de habilidades sociales si este no es enseñado. Vigotsky, en su crítica a la “defectología”, nos mostró cómo priorizar en las fortalezas del individuo para encaminar su vida… y también cómo salir de nuestra zona de confort.

Ernesto Reaño

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