No nos sirve una representación defectuosa y estereotipada

La película Music, de la cantante Sia, prometía la oportunidad de acercarnos mejor a la realidad de la vida autista y cómo se puede percibir en un conexto

Sin embargo, y esto tiene que quedar más que claro, una persona autista no hablante necesita de una persona no hablante que la interprete. La representación en la ficción es fundamental para tumbar barreras en materia de prejuicios. Y en esto, se ha fallado: la actriz que intrepretará a la personaje autista es neurotípica.

Como lo explica la activista Julia Bascom, la comunidad no hablante se encuentra muy marginalizada, y sin una adecuada representación, su presencia seguirá invisible.

Entre los motivos por qué no se decidió por una actriz autista no hablante, Sia mencionó que le pareció “cruel” permitir a una persona con sus particulares necesidades de apoyo entrar en esa producción. Y esto encierra una serie de problemas.

Por un lado, repite la lógica capacitista de retirar a quienes no pueden operar dentro de un entorno considerado “normal” sin realizar los ajustes necesarios. Por otro, está el hecho de que tal falta de ajustes parte de esta idea de que una persona que requiere de apoyos no debe enfrentar y necesita conmisceración en vez de aceptación. Todo ello va en contra del mensaje que la cantante pretende llevar a su público a través de su película.

A esto, añadamos la defensa de Sia a las decisiones con la producción citando la reacción positiva, posterior a la producción, de Autism Speaks. De más cabe señalar que dicha ONG no solo no lucha genuinamente a favor de las personas autistas, sino que perpetúa los peores mitos sobre el autismo, fomenta una idea distorsionada de cómo se vive la condición y va en contra de los objetivos del movimiento de la neurodiversidad.

La cantante Sia ha alegado a sus buenas intenciones a la hora de producir su película y la convoctaria de su elenco. Lo lamentamos, pero no por nada contamos con el proverbio “el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones”. No queremos una película con buenas intenciones: queremos una representación certera y bien informada de las personas autistas, especialmente de las personas autistas no hablantes, lo MÍNIMO ESPERADO en una producción enfocada en tal comunidad. En plena era de la información, contando con formas de lograrlo… resulta inaceptable ver tanta negligencia y desdén.

Esperamos que no se repita y que producciones futuras sí tengan en cuenta lo que significa representar a las personas autistas más allá de la pura gratificación sentimental.

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