No hay que temerle a la detección

Contrario a lo que podría parecernos, conocer una situación inicialmente incómoda o poco agradable no nos librará de dicha situación. Así ocurre cuando recurrimos a elementos necesarios para mejorar nuestra vida. La detección (usualmente llamada “diagnóstico”, aunque preferimos no emplear tal término) de autismo en una persona, para mucha gente, podría tratarse de un incidente así. Y es necesario abordarla.

La actitud “es mejor no saber” se vuelve absolutamente perjudicial ante dichos casos. Lo mejor es saber si una persona ha nacido autista. De esta forma, se pueden establecer adaptaciones necesarias, comprender cómo se debe llevar a cabo la crianza y, además, poder seguir qué apoyos se vuelven necesarios con el paso del tiempo. Visto de esta manera, la detección nos abre muchos caminos y permite resolver muchos problemas.

El peligro real yace en no querer saber, en preferir la comodidad de la ignorancia. No querer afrontar un aspecto necesario para afrontar el autismo, la detección, solo traerá consecuencias negativas. Tendremos una persona autista que tendrá que esperar a crecer para conocer de su condición y recibir el apoyo necesario, y eso. No debemos insistir en repetir los errores de generaciones anteriores, asumamos la realidad del autismo y aceptemos que puede suceder.

Confiamos en que quienes cuentan con EITA y sus servicios sabrán apreciar el papel de la detección del autismo para poder ayudar a dicha comunidad efectivamente a lo largo de sus vidas. Confiamos en que podemos mejorar como sociedad empezando por ahí.

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