No hay excusas para el filicidio (parte 2)

Esta publicación data del 3 de junio, y tuvo que ver con el caso de filicidio en lo Estados Unidos anterior (se puede leer la original aquí).

Los últimos días me han movido hacia la reflexión sobre el capacitismo y el menosprecio del valor de la vida autista.

Luego de la muerte de Alejandro Ripley, autista de 9 años, a manos de su madre, nos enteramos del caso de Huxley, un niño de 4 años que fue adoptado y ahora devuelto por una pareja de youtoubers que, tras lucrar con él, decidieron regresarlo a su orfanato original en China. Había sido diagnosticado con autismo nivel 3.

En ambos casos encontramos muchas personas que exculpan a la madre y a la pareja. Pareciera que dado que la vida de una persona autista es tan difícil de sobrellevar que tuviese menor valor que la de un neurotípico. A mayor “normalidad” mayor valor, a mayor responsabilidad menor valor.

El capacitismo encierra un discurso de odio al igual que el racismo. Un odio asolapado de altruísmo, por ello mucho más peligroso y mortífero. Segrega, destruye y mata bajo la ilusión perversa de hacer el bien.

Ernesto Reaño

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