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Para que Facebook se vuelva una herramienta agradable

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Para que Facebook se vuelva una herramienta agradable

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Facebook, como plataforma para la interacción social, ha permitido un cambio en cómo pensamos las relaciones sociales y el uso de publicaciones para tal fin. Desgraciadamente, también ha servido para que los elementos más cuestionables y reprobables de la sociedad tengan un espacio donde impartir sus engaños con (casi) total impunidad. Y es cada día más difícil no notarlos.

Sé bien que hay que echar un ojo a quienes promueven ideas pseudocientíficas que nos pueden perjudicar. Por más esfuerzos efectuados por el equipo administrativo de Facebook, la plataforma sigue albergando antivacunas, charlatanes que buscan “curar” el autismo, teorías de conspiración sobre “epidemias de autismo” y sandeces similares. También hay que recordar que tales páginas y grupos no surgen en un vacío y existen individuos de carne y hueso, muchos de esos con bastante poder, que promulgan dichas ideas nocivas.

Pero hay que preguntarse si la simple acción de verlos realmente nos ayuda en el momento. Porque no basta con solo revisar lo que nuestros enemigos en la sociedad y la política. Si no forma parte de un plan para contrarrestar tales ideas nocivas, nuestra acción se limitará a ver muchas formas de desinformación por el simple hecho de hacerlo. En el peor de los casos, resultará en más estrés y sentimientos de inferioridad. En otras palabras, visitar las publicaicones de quienes nos lastiman sin algún propóstio mayor simplemente nos hará daño.

Y es difícil no resisitrse a tal tentación para quienes buscamos conocer qué se dice de las personas autistas y su condición, aun cuando nos acaba perjudicando emocionalmente. En la era de la (des)información, tenemos que preocuparnos de la información que se distribuye por un canal internamente descentralizasdo como Facebook. Pero no podemos entrar a tal búsqueda si no tenemos un propósito. Nada logramos viendo directamente a quienes consideran el autismo una “enfermedad manufacturada” o que se puede “curar”.

Una solución a este problema es seguir a quienes realizan el esfuerzo de contrarrestar y refutar la pseudociencia y las charlatanerías. Existen grupos y páginas tanto dentro de Facebook como fuera de este que se dedican a ello. Más de una, creada por los mismos individuos autistas para tener voz. Solo necesitamos buscarlas y tomar aquello que nos deseen enseñar. Con esto, tenemos no solo una voz mucho menos estresante, sino también más constructiva.

Lamentablemente, no hay una genuina solución al problema. La única solución real sería que tales elementos desinformadores desaparecieran de Facebook y de otras plataformas para la interacción social en línea. Mientras tanto, evitar la desinformación y buscar la información es todo lo que tenemos, y nos puede servir de formas más profundas de lo que imaginamos.

Mario Augusto Puga
Activista autista

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