Guía de buena práctica en los TEA (II): enfoques eficaces e ineficaces.

Seguimos con la segunda parte de los tratamientos recomendados como eficaces y los que se desaconsejan en el estudio de la Revista de Neurología (Volumen 43, número 7), titulado Guía de buena práctica para el tratamiento de los trastornos del espectro autista, realizado por: J. Fuentes-Biggi, M.J. Ferrari-Arroyo, L. Boada-Muñoz, E. Touriño-Aguilera, J. Artigas-Pallarés, M. Belinchón-Carmona, J.A. Muñoz-Yunta, A. Hervás-Zúñiga, R. Canal-Bedia, J.M. Hernández, A. Díez-Cuervo, M.A. Idiazábal-Aletxa, F. Mulas, S. Palacios, J. Tamarit, J. Martos-Pérez, M. Posada-De la Paz (Grupo de Estudio de los Trastornos del Espectro Autista del Instituto de Salud Carlos III. Ministerio de Sanidad y Consumo, España).

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Sistema TEACCH (tratamiento y educación de alumnado discapacitado por autismo y problemas de comunicación). Más que un programa o método de tratamiento se trata de una filosofía de comprensión sobre el autismo. Depende de la Universidad de Carolina del Norte y de la Asamblea del Estado y desde 1972 ha desarrollado una red comprensiva y descentralizada de servicios comunitarios para pacientes con TEA. Se considera fundamental la adaptación del entorno para que la persona encuentre sus condiciones óptimas de desarrollo personal. Supone, a lo largo del ciclo vital, programas individuales de apoyo, escolarización, formación e inserción laboral, ayuda a las familias, viviendas, programas de ocio, etc. Ha sido replicado en 22 países.

Conclusión: el sistema se demuestra como modélico al momento de asegurar servicios para toda una población.

 

Terapia Cognitivo-conductual: enfoque psicoterapéutico que se basa en combinar el papel de los pensamientos y actitudes en las motivaciones y la conducta junto con los principios de la modificación de conducta (análisis funcional, refuerzo contingente, extinción, etc).

Conclusión: la aplicación personalizada y adaptada de este enfoque sólo logra resultados en personas con Asperger o con autismo de alto funcionamiento.

 

Terapia psicodinámica (psicoanalítica):  entre terapeuta y paciente se busca la forma de superar perjudiciales “defensas” psicológicas en éste. Esta técnica parte de una interpretación obsoleta del autismo como reacción psicológica defensiva de un niño sano frente a unos progenitores patológicos.

Conclusión: no se recomienda su uso y se destaca que el planteamiento psicoanalítico del autismo ha sido uno de los mayores errores en la historia de la neuropsiquiatría infantil.

 

Psicoterapias expresivas: terapias que se proponen como facilitadoras de expresión de emociones y apertura de canales de comunicación. Destacan, la musicoterapia y la utilización psicoterapéutica del arte.

Conclusión: puede ser utilizada en algunas personas con CEA sólo como complemento a una terapia integral.

 

Tratamientos médicos:

Medicamentos psicótropos:

Debemos subrayar que no existe una terapia médica centrada en los síntomas nucleares del autismo pero sí en los factores de comorbilidad, vale decir, aquellos asociados al déficit de atención, a la hiperactividad, obsesiones y compulsiones, irritabilidad, agresividad y comportamientos autolesivos; ansiedad, depresión, epilepsia. Son tratameintos, ante todo, de uso sintomático.

Antipsicóticos atípicos (antagonistas de la serotonina y de la dopamina): son los más utilizados para las conductas hiperactivas y de agresividad, así como los comportamientos autolesivos.

Las revisiones de los metanálisis señalan a la risperidona como el antipsicótico más seguro y eficaz en el tratamiento a corto plazo de las conductas antes mencionadas.

Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina: se utiliza dado que muchas personas con autismo presentan hiperserotoninemia y signos similares a los transtornos obsesivo compulsivos. También han probado su eficacia en el tratamiento de la depresión.

Estimulantes (metilfenidato): usados en el Transtorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, debe considerarse el costo / beneficio en la personas con Autismo. Debe considerarse, también, el uso de atomoxetina.

Melatonina: considerada como la hormona del sueño no presenta efectos secundarios para el tratamiento de los transtornos del sueño y su uso está cada vez mejor documentado en la personas con CEA.

Medicamentos antiepilépticos: necesarios dado que un porcentaje significativo de personas con CEA desarrolla convulsiones, frecuentemente en la adoleslencia temprana. La prevalencia en el Autismo puede ser hasta del 30%.

Tratamientos biomédicos

Secretina: hormona duodenal que estimula la secreción pancreática, con lo que se facilita la digestión. Este tratamiento se basa en la hipótesis falsa de que una mala absorción intestinal permitiría el paso excesivo de determinados péptidos lesivos para el sistema nervioso central.

Conclusión: la secretina no puede recomendarse para el tratamiento de los CEA ya que no existe evidencia empírica de que una única o múltiples dosis de secretina sean beneficiosas para el tratamiento de los síntomas centrales del Autismo.

 

Vitaminas y suplementos dietéticos: indicados únicamente en casos excepcionales de estados nutricionales carenciales o cuando exista una deficiencia documentada de estas vitaminas.

 

Dietas libres de gluten y caseína: algunos grupos proponen (cada vez se acumulan más datos de que esta hipótesis es errónea) que el autismo podría explicarse etiopatogénicamente por una supuesta deficiente absorción intestinal de trigo, cvereales y leche de vaca.

Conclusión: estas dietas están solamente indicadas cuando existen transtornos digestivos o metabólicos que las justifiquen.

Terapias asistidas con animales:

Si bien las personas son los mejores agentes terapéuticos de las personas con CEA, puede ser de apoyo las terapias asistidas con caballos, delfines y perros.

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