El conocimiento y aceptar el error son virtudes

“Nadie nace sabiendo”, admirable adagio impartido por nuestras familias o muchas personas responsables de nuestra formación. Y el camino por la neurodiversidad nos revela cuán cierto es el dicho. Nadie nace sabiendo las particularidades del espectro autista, así como nadie puede conocer tales aspectos, otrora propiedad de algunas ramas de la medicina y psicología, espontáneamente.

Por tal motivo, es importante que aceptemos una realidad: mucha gente sí se equivocará cuando llegue la hora de evaluar su experiencia, directa o indirectamente, con el autismo. No hablamos de malos actos excusados en el “error”, hablamos de genuinos errores en el juicio, genuinas equivocaciones realizadas con la mejor de las intenciones, pero sin la información necesaria para saber si se actuó bien o no. Encontraremos con muchos errores por parte de quienes necesitan guía apropiada o quienes buscan soluciones a una situación muy desconocida.

Y es importante no solo educar y formar con respecto a las múltiples realidades del espectro autista. Se vuelve importantísimo, genuinamente indispensable, reconocer aquellos errores de juicio, producto del desconocimiento. No debería ser muy difícil, ¿cierto?

Pues sí, es difícil reconocer nuestros errores y, muchas veces, aceptar que debimos haber tomado mejores decisiones para informarnos mejor. Pero necesitamos dar ese paso si queremos mejorar y si queremos tomar buenas decisiones en el futuro. Además, demuestra algo muy importante: que tenemos la disposición de mejorar.

No aprendamos de frecuentes malos ejemplos. Reconozcamos cuándo estamos en lo incorrecto y la necesidad de aprender siempre. Las personas autistas de esta generación y las que vienen lo agradeceremos mucho.

Mario Augusto Puga Valera

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