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“Atypical” de Netflix: una mirada desde el autismo.

No me resultó fácil escribir sobre Atypical. Por un lado,

“Atypical” de Netflix: una mirada femenina.

Varias personas estuvieron emocionadas con la novedad de Netflix “Atypical”,

El fraude la relación vacunas – autismo

Hacia Febrero de 1998 el gastroenterólogo británico Andrew Wakefield, en una conferencia de prensa en el Royal Free Hospital de Londres, anunció las conclusiones de un estudio sobre la Vacuna Triple Viral (sarampión, rubeola y paperas, conocida como la MMR por sus siglas en inglés): había descubierto, junto a sus colegas, un síndrome que aparecía 6 días luego de la vacunación desarrollando una grave inflamación intestinal. Esto había sido cotejado en 8 de los 12 niños con los que contaba la muestra de su estudio.
Ese mismo día la revista The Lancet publicaba un artículo de Wakefield sobre el tema.

Lo que habría de causar revuelo sería un punto específico del estudio: 9 de los niños del estudio sufrían de autismo, el cual se había presentado entre 1 y 14 días luego de la vacunación. Según Wakefield la vacuna (especialmente la del sarampión) dañaba el intestino permitiendo que proteínas nocivas ingresasen al torrente sanguíneo, accediesen al cerebro provocando un daño neuronal que, como consecuencia, producía el autismo.

No importaron las demostraciones que diversos científicos trataron de esgrimir oponiéndose a Wakefield, entre ellos Nicholas Chadwick, bioquímico que trabajaba con éste, y que había realizado biopsias de intentisnos de 12 niños autistas buscando rastros de sarampión dejados por la MMR sin encontrar nada. La psicosis colectiva estaba ya instalada y las tasas de vacunación de MMR cayeron a menos de 80% en Inglaterra y Estados Unidos causando un margen de mortandad insólita hasta hacía algunos años: niños fallecidos a causa del sarampión y de la rubéola.

Como si fuese poco, en julio de 1999, la Academia de Pediatría de Estados Unidos y el Servicio de Salud Pública de este país emitieron un informe sobre el timerosal (un conservante que contienen muchas vacunas y derivado del etilmercurio) advirtiendo que podía causar daños cerebrales. Fue corto el lapso para que esto se fundiese con la teoría de Wakefield (aunque la MMR no utilizara dicho componente entre la lista de sus conservantes).

El fraudulento Informe Wakefield ha sido puesto al descubierto, con rigurosas pruebas científicas, por el Dr. Offit en su libro: “Los falsos profetas del autismo”.

Por otro lado:

Una investigación del periodista británico Brian Deer, publicada en The Sunday Times de Londres, reveló que los chicos que Wakefield describiera en el estudio de The Lancet no habían acudido a su hospital simplemente para recibir una vacuna. Por lo menos cinco de ellos eran clientes de un abogado que trabajaba en un caso contra fabricantes de vacunas, argumentando que MMR había causado el autismo de los niños.
Además, dos años antes de dar a conocer su artículo en the Lancet, Wakefield había recibido 55.000 libras esterlinas de la organización británica Legal Aid Board, que apoya investigaciones relacionadas con demandas legales. Tras reunirse con Deer, Richard Horton, editor de The Lancet, declaró a la prensa británica: “De haber sabido lo que hoy sabemos, no habríamos publicado la parte del artículo que hace referencia a MMR… Hubo serios conflictos de interés”. El 6 de marzo, 10 de los 12 coautores de Wakefield se retractaron formalmente de la sugerencia hecha en el artículo en torno de la vinculación de MMR y autismo. (http://www.elargentino.com/nota-32044-Anatomia-de-un-escandalo.html)

Lo que ocurre es bastante más simple: los rasgos más saltantes de los Transtornos del Espectro Autista suelen aparecer (por cuestiones del desarrollo) aproximadamente en la edad en que se suelen aplicar vacunas: hubieran aparecido de todos modos.

Como dice Theo Peeters, es lamentable que exista, frente al autismo, “un mercado de la desesperanza”. Así, los padres, en estas épocas de post-modernidad y new-age, son estafados por teorías como ésta, dietas semi-funcionales, electromagnetismo, terapias “eclécticas”, teorías sobre los niños “índigo” y de “cristal”, etc.

La causa del autismo no es el mercurio ni la MMR, se trata de un desorden genético y cerebral que aparecería bajo cualquiera de las circunstancias en el desarrollo de este tipo de niños. Se nace siendo autista y no se trata de una enfermedad sino de una “condición de vida”: nadie se vuelve autista.

Como señala el Autism Research Centre: el autismo es un espectro de condiciones neuroambientales caracterizado por dificultades en el desarrollo de relaciones sociales y habilidades para comunicarse y la presencia de intereses inusuales y fuertemente restringidos y comportamiento repetitivo.

Este debate -el de las vacunas- al menos ha sido cerrado. Los tribunales, basados en información verdaderamente científica, ya lo han hecho.

Lo que nos resta es encarar la problemática mediante propuestas serias y comprobadas, en defensa de la Neurodiversidad. Nuestro siguiente artículo supondrá una revisión de la efectividad de los diferentes enfoques propuestos para el TEA frente a los llamados enfoques “alternativos” y “eclécticos”.

3 respuestas a “El fraude la relación vacunas – autismo”

  1. DIANA ARIAS dice:

    DEJENME DECIRLES QUE ME HIZO MUCHO BIEN LEER EL ARTICULO PUBLICADO, PUESTO QUE PASE LA MISMA PREOCUPACION DE QUE VACUNAR A MI HIJO SERIA EXPONERLO A QUE ADQUIERA ALGUN DESORDEN NEUROLOGICO.
    FELIZMENTE, CON LA INVESTIGACION VIA INTERNET Y A TRAVES DE CONSULTAS CON VARIOS PEDIATRAS PUDE ESTAR MAS TRANQUILA.

    AGRADEZCO A UDS. EL PUBLICAR ARTICULOS COMO ESTOS PARA INFORMAR A LA POBLACION Y QUITARNOS ESOS FALSOS PARADIGMAS QUE TENEMOS FRENTE A LAS VACUNAS
    SALUDOS,
    DIANA ARIAS

  2. […] hemos usado la expresión de Theo Peeters sobre el mercado de la desesperanza, al referirnos a los enfoques con los que se suelen engañar y, a veces, lamentablemente, estafar a […]

  3. Excelente artículo, así como este sitio en general; no lo conocía. Enhorabuena a los componentes de EITA Perú. Nunca será bastante el esfuerzo por combatir “el mercado de la desesperanza”…

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