Autismo y disciplina

Sabemos que las personas autistas tienen dificultades para interpretar los contextos neurotípicos. Muchos estamos cansados de que se diga “¡pero qué malcriado es!” cuando, en realidad, no ha querido salirse de la norma sino que no sabe cómo actuar en dicho contexto. Por ejemplo, Luis, de 5 años, se saca los zapatos en la escuela; es un día caluroso y le parece lo más obvio. La profesora le dice que eso no debe hacerse. Para Luis es algo que, mas bien, debe hacerse, ¿cómo, sino, soportar aquel día caluroso?

Las habilidades sociales neurotípicas, las que deben utilizarse en tal o cual contexto no son lógicas, pertenecen a nuestro saber social y son costumbres, no tienen una razón objetiva de ser, por eso, para la persona autista, es difícil aprenderlas si no se explican adecuadamente. “No debes sacarte los zapatos, Luis, porque en el mundo neurotípico es una falta de respeto”.

PERO…

lo anterior no quiere decir que no hay que poner límites claros a las personas autistas.

¿Cómo ejercer la disciplina? Como con cualquier niño o niña de su edad cronológica, sin excusas como “no va a entender”. La única diferencia es que debemos explicarles lógicamente (ya sea vía el lenguaje o algún sistema de comunicación aumentativa alternativa) dónde han fallado y qué deben de hacer la próxima para no cometer el mismo error.

Una persona autista puede parecer malcriada cuando no lo es, pues no sabe cómo comportarse en determinado contexto.

Una persona autista puede ser efectivamente malcriada porque no le enseñamos a tiempo cómo comportarse.

Recordemos que el autismo no es excusa para los malos modales, tampoco para no respetar el espacio de los demás.

No temamos a la disciplina, es necesaria y útil como en cualquier otro niño o niña pues, finalmente, eso son y necesitan la guía del adulto empático.

Ernesto Reaño

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