Autismo y derechos humanos

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Cuando se tiene que legislar de manera especial para una población, cuando se tienen que dar “derechos civiles” especiales, quiere decir que aquellas personas no son vistos como ciudadanos plenos, son ciudadanos de segunda a los que les tenemos que darles un poco del privilegio que la ciudadanía plena implica.

No se necesitan más leyes, se recita que las que existen se apliquen por a todos y que, en todo caso, se añadan incisos especiales.

Si la educación es un derecho y el prohibir el acceso a ella un delito, ¿para qué una ley especial sobre inclusión educativa? Si existe un derecho al nombre, por qué no ampliar esa ley y que la identidad de género se regule como cualquiera que quiere cambiar su nombre, ampliando criterios hacia un concepto de identidad más profundo?

Si, como dice el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana (…)”, ¿para qué leyes especiales para la neurodivergencia? ¿Para qué una ley sobre el autismo?

La lucha no trata de conseguir leyes diferentes, está en reclamar porque se cumplan y se amplíen profundizando en nuestra humanidad y sus diferencias.

La lucha está en enriquecer las leyes y hacer que se cumplan para todos los ciudadanos. No buscar derechos civiles sino exigir que se cumplan los derechos humanos.

Ernesto Reaño

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