Anécdota de convivencia

Hoy veía un video donde interactuaban dos niños, casi tres años ambos, uno autista y el otro neurotípico.

La mirada. Aquello que llamamos “atención conjunta” donde uno sigue y enfoca al adulto y sonríe recíproco; el otro fijo hacia un punto, profundo.

Lo típico que creemos deseable, lo divergente que hacemos sospechoso.

A través de un pequeño objeto, estos niños conectaban por momentos, ambos disfrutando. Lejos, la idea de “normalidad” es algo que les ocurrirá después, rodeados de adultos, ya sin recuerdos de un tiempo de íntimas miradas.

Ernesto Reaño

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